Nuevas Energías para el Desarrollo: el potencial de la inversión en las Energías Renovables.

Marialetizia Locaspi, Erasmus Practicum en Fundación MUSOL .

 

Energías para el Desarrollo - Energías Renovables - Fundación MUSOL

 

Alrededor de dos mil millones de personas viven actualmente en condiciones de pobreza energética; se espera que este número crezca a tres mil millones en 2030, principalmente por la contribución de la comunidad del África subsahariana, de la India y del sudeste asiático.

De acuerdo con la definición propuesta por el Centro Internacional para la gobernabilidad Climática (International Centre for Climate Governance- ICCG) la pobreza energética es la “falta de acceso a las formas adecuadas y fiables de energía a precios asequibles para satisfacer las necesidades básicas de las personas, tales como comer, tener una climatización adecuada, sanidad y capacidad de desplazamiento”.

En África la situación es especialmente crítica: según la ONU, casi 620 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, poco menos de una de cada dos personas. Sin embargo, esta cifra oculta importantes disparidades: la tasa de electrificación del Magreb se acerca al 100%, mientras que sólo es del 32% en África subsahariana, y aproximadamente el 16% en las zonas rurales. Si comparamos, España consume más electricidad cada año que el África subsahariana (excluyendo Sudáfrica) que tiene una población veinte veces inferior.

La condición de pobreza energética quizás es una de las peores formas de pobreza, ya que obstaculiza el desarrollo económico, la educación y limita los medios disponibles para mejorar las condiciones de vida.

Energías para el Desarrollo - Energías Renovables - Fundación MUSOL
Energías para el Desarrollo – Energías Renovables – Fundación MUSOL

Por otra parte, los datos sobre la distribución mundial de la pobreza energética son el espejo de la geografía de la pobreza en general. En los países en vías de desarrollo (PVS) la condición de pobreza energética viene acompañada a menudo del uso de fuentes de energía perjudiciales e insostenibles; en particular, el uso masivo de las fuentes de energía como la madera y el carbón, que producen sustancias contaminantes y nocivas para la salud de niños y adultos (especialmente cuando se concentran en el hogar), que se suman al problema de la deforestación y la liberación de sustancias a la atmósfera que contribuyen a la el calentamiento global. La contaminación de fuentes primitivas de energía tiene efectos dramáticos sobre la duración y la calidad de vida de las poblaciones de los países más pobres y por consiguiente los programas de desarrollo no consiguen la eficacia deseada lastrados por la pobreza energética en dichos países. Por lo tanto, la pobreza energética es al mismo tiempo un problema económico, social y ambiental.

En este escenario, la inversión continua con la que la Cooperación Internacional apoya – con el fin de mejorar – el sector de la energía renovable ofrece nuevas oportunidades para el desarrollo. Los recursos energéticos renovables no sólo responden al problema de la seguridad energética, sino que también reducen la dependencia de los combustibles importados y ofrece un nuevo sector de empleo local.

El continente africano tiene un gran potencial para el aprovechamiento de la energía renovable, que varía en función de las diferentes áreas geográficas. Los recursos solares son abundantes en todo el continente, mientras que los recursos de biomasa y la energía hidroeléctrica son más abundantes en las regiones del sur. Los recursos eólicos se concentran en las regiones del norte, este y sur, mientras que la energía geotérmica se concentra a lo largo del Gran Valle del Rift.

Energías para el Desarrollo - Energías Renovables - Fundación MUSOL
Energías para el Desarrollo – Energías Renovables – Fundación MUSOL

Por supuesto, cuando hablamos de oportunidades de desarrollo económico, no podemos evitar ciertas reflexiones, especialmente en relación con las implicaciones que estas iniciativas conllevan.
La energía renovable tiene la característica de regenerarse con la misma velocidad con la que se consume. El viento, el sol, el agua, las mareas, la energía geotérmica y la biomasa, son todas fuentes de energía capaces de responder a los grandes problemas de la sostenibilidad del medio ambiente. Cada uno de ellos, sin embargo, tiene los problemas potenciales y críticos, derivados no sólo de la naturaleza humana de su construcción, sino también de la competencia por los recursos que generan. Dos ejemplos: la construcción de grandes centrales hidroeléctricas y la utilización de la biomasa.
El recurso de la energía hidroeléctrica domina la combinación energética en diferentes países, desarrollados, emergentes o en desarrollo; este recurso ofrece oportunidades indiscutibles, el principal de ellos es la densidad de energía y la continuidad con la que está disponible. Sin embargo, las presas hidroeléctricas también tienen altos costos no solo económicos, sino sobretodo sociales.

Cuando estos proyectos son de gran tamaño, los efectos que producen son desastrosos, tanto desde el punto de vista del medio ambiente como del desarrollo humano. Durante años, varias comunidades locales con el apoyo de las ONG han denunciado los efectos negativos que estas plantas tienen sobre el medio ambiente, la protección del patrimonio cultural, la biodiversidad, el desplazamiento forzado, las inundaciones, la deforestación y el daño a la vida silvestre.

Energías para el Desarrollo - Energías Renovables - Fundación MUSOL
Energías para el Desarrollo – Energías Renovables – Fundación MUSOL

Otro problema fundamental es el que presenta el sector de la biomasa, en particular por el aumento significativo de la producción de bio-carburantes de primera generación, es decir, producidos a partir de biomasa de alimentos (caña de azúcar, maíz, canola, trigo, remolacha de azúcar,…). Los biocombustibles ofrecen oportunidades significativas en términos de seguridad energética, impacto ambiental y mitigación del cambio climático. Podrían ofrecer una verdadera oportunidad para el desarrollo económico no sólo en África, sino para todos los países pobres, proporcionando energía a bajo costo de producción local y ayudar a resolver los problemas de energía de alrededor de cuatro mil millones de personas.

Este tipo de producción, sin embargo, está en fuerte competencia con la producción agrícola para la alimentación y por tanto tiene efectos indiscutibles sobre la seguridad alimentaria.

A la luz de estas reflexiones, ¿Cómo debería desarrollarse el sector de la energía renovable para que tenga también un enfoque al desarrollo humano?.
La construcción de un futuro sostenible, no necesariamente significa utilizar indistintamente todas las energías renovables disponibles, sino establecer un plan de desarrollo estratégico que identifique las fortalezas y necesidades de cada actor involucrado y construir una matriz energética específica a las necesidades de cada población.
Sin embargo, existen mejores soluciones. La Agencia Internacional de la Energía ha demostrado que el establecimiento de redes eléctricas en las zonas rurales y poco pobladas de África tiene un coste más alto que la inversión en el sector renovable tradicional (energía hidroeléctrica y biomasa); en estos contextos los sistemas más eficaces son los de descentralización de energía, es decir, sistemas que no están conectados a la red y que están basados en la auto-producción y el autoconsumo.
Estas tecnologías tendrían la triple ventaja de aumentar el acceso a la energía, proteger el medio ambiente y no incentivar el cambio climático.

La idea revolucionaria es tomar uno de los puntos críticos más fuertes y relevantes que pesan sobre el continente africano, la ausencia de redes eléctricas capaces de transportar electricidad a partir de grandes centrales, y convertirla en una oportunidad para todos, un modelo de producción de electricidad con fuentes renovables, autónomo y distribuido que puede causar un fuerte impacto social, económico y laboral. El desarrollo de estas plantas, mejora – en un tiempo razonable – la educación, la salud, la salud de las mujeres, el cuidado de niños, la producción agrícola y los ingresos de las familias; sin embargo todo esto contrasta con graves fenómenos de urbanización y migración. Por consiguiente es indispensable lograr el equilibrio en el uso de las energías renovables a fin de evitar daños irreversibles al ecosistema.
En definitiva, debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia un modelo energético, eficiente, participativo y democrático.

Nuevas Energías para el Desarrollo: el potencial de la inversión en las Energías Renovables.

Marialetizia Locaspi, Erasmus Practicum en Fundación MUSOL .

 

 

ODS - Objetivos Desarrollo Sostenible - ONU - Fundación MUSOL

 

 

Logo Nuevo sin fondo

 

Fundación MUSOL: Trabajamos por una vida digna para todos y todas.

Anuncios