“El texto que aquí se presenta es el resultado del trabajo llevado a cabo por el Grupo de Investigación sobre Análisis y Evaluación de Políticas de Cooperación al Desarrollo del Instituto Hegoa (UPV/EHU), desde octubre de 2009 hasta junio de 2011. El punto departida fue la preocupación, largamente compartida, por la escasa fundamentación teórica de la cooperación al desarrollo descentralizada, y por la ausencia de un marco de referencia desde el que poder analizar y evaluar la misma.

La preocupación por la calidad y la eficacia de la cooperación al desarrollo ha ido en aumento durante los últimos años. Tras varias décadas en las que los aspectos cuantitativos de la AOD ocuparon la mayor parte de la atención, las dudas surgidas sobre sus resultados e impacto, unidas a una cierta crisis del propio sistema internacional de cooperación, acabaron por poner en primer plano los aspectos cualitativos de aquella. En este contexto, el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE planteó en 1995 la importan cia de la evaluación en cooperación considerándola domo “una apreciación, tan sistemática y objetiva como sea posible, sobre un proyecto en curso o acabado, un programa o un conjunto de líneas de acción, su concepción, su realización y sus resultados. Se trata de determinar la pertinencia de los objetivos y su grado de realización, la eficiencia en cuanto al desarrollo, la eficacia, el impacto y la viabilidad. Una evaluación debe proporcionar unas informaciones creíbles y útiles, que permitan integrar las enseñanzas sacadas en los mecanismos de elaboración de las decisiones, tanto de los países de acogida como de los donantes”. Desde entonces hasta hoy han sido muchos los esfuerzos desplegados en este ámbito, lo cual ha dado lugar a una amplia literatura sobre evaluación de la cooperación.

Paralelamente al auge de estas preocupaciones, durante las dos últimas décadas ha ido cobrando cada vez más importancia el fenómeno de la cooperación descentralizada, y especialmente aquella que tiene su origen en las instituciones y organizaciones del ámbito subestatal, ya sea éste de carácter regional (Landers, Departamentos, CC. AA.), o municipal. Esta expresión de la cooperación ha tenido una relevancia especial en el caso español tanto en el número de intervenciones llevadas a cabo como en lo referido a las cantidades aportadas para su financiación, hasta llegar a representar el 15% del total de la AOD española, lo que constituye un caso único en Europa. Ello ha dado lugar a una gran profusión de análisis sobre la evolución de este fenómeno, lo que se ha concretado en numerosas publicaciones que han dado cuenta de las cantidades aportadas por las distintas CC. AA. y Ayuntamientos, de los cambios habidos en el destino de los fondos, de la orientación geográfica de los mismos, etc.

Estos trabajos han permitido realizar análisis comparativos tanto entre unas y otras instituciones, como en lo que se refiere a las transformaciones observadas a lo largo del tiempo. También se han realizado algunos estudios recopilatorios de la legislación producida en unas y otras comunidades autónomas sobre el tema, e incluso sobre documentos doctrinales relativos a las políticas puestas en marcha, tales como Planes Directores, Decretos,
etc.

Dichos trabajos han permitido conocer aspectos interesantes de la cooperación descentralizada que van más allá de las cifras aportadas y/o de la evolución de las mismas. Sin embargo, sólo recientemente han comenzado a ver la luz diversos trabajos cuyo objetivo se ha centrado específicamente en el análisis crítico de la Cooperación Descentralizada y de sus limitaciones para operar como auténtica política pública. Estos trabajos, han aportado nuevas perspectivas para una mejor comprensión del fenómeno, así como interesantes reflexiones sobre sus limitaciones.

Sin embargo, desde nuestro punto de vista, ninguno de estos distintos tipos de estudios llevados a cabo, y publicados a lo largo de los últimos años, venía a plantearse la cuestión de la evaluación de las políticas de cooperación descentralizadas, es decir, la posibilidad de examinar de una manera más o menos sistematizada la bondad o la calidad de las mismas. Las escasas referencias existentes a este tema han tendido a subrayar la importancia de algunas pautas generalmente planteadas para el conjunto de la cooperación al desarrollo, como es el caso, por ejemplo, de los principios contenidos en la Declaración de París y en el Plan de Acción de Accra. Ahora bien, las limitaciones de estos enfoques, excesivamente genéricos, han sido reconocidas incluso por la propia OCDE, subrayándose a este respecto que las normas y estándares generales “deben ser aplicados de manera razonable y adaptada a cada contexto local y nacional, y a los objetivos de cada evaluación. No deberían ser utilizadas como un manual de evaluación y no sustituyen a las líneas de trabajo específicas de las evaluaciones, o las metodologías más precisas”. Pero no obstante estas advertencias, lo cierto es que no se ha llegado a plantear la existencia o no de unos requerimientos propios, específicos, para las políticas de Cooperación Descentralizada que pudieran servir como marco de referencia para evaluar la pertinencia, la coherencia o la eficacia de las mismas.

Lo anterior no es ajeno al hecho de que las propuestas evaluativas llevadas a cabo en nuestro país en el ámbito de la cooperación al desarrollo han estado mucho más próximas al campo de la evaluación de proyectos o de programas, que a la evaluación de políticas, cuestión por otra parte lógica si se tienen en cuenta las dificultades, casi insuperables, para afrontar algunos tipos de evaluación en este terreno, tal como explicamos más adelante en este mismo documento. Finalmente, conviene recordar la escasa investigación realizada en torno a la Cooperación Descentralizada en el ámbito internacional -lo que afecta a las propuestas sobre su evaluación-, sobre todo si se compara con la proliferación de estudios y análisis centrados en otros aspectos de la cooperación al desarrollo.

Sea como fuere, el resultado ha sido la existencia de un fenómeno -la cooperación descentralizada- cuya creciente incidencia no se ha visto acompañada por un avance paralelo en lo referente a su conceptualización, ni mucho menos por el desarrollo de pautas y/o de instrumentos específicos de cara a su análisis y evaluación. Esta constatación, y estapreocupación, son las que están en la base del trabajo que aquí se presenta, cuyo objetivo es trazar un diagnóstico de los problemas específicos que se plantean en la evaluación de las políticas de cooperación descentralizadas -tomando como base el caso del Estado Español- para, a partir de ahí, proponer unas pautas metodológicas que sirvan para enfrentar las distintas cuestiones suscitadas. Consideramos que una aproximación sistemática a los problemas y características propios de este ámbito de cooperación constituye un punto de partida insoslayable para optar por unas determinadas tipologías o unos criterios concretos de evaluación, así como para desestimar otros. Y, a su vez, ello es inseparable de la necesaria clarificación sobre lo específico o propio de la cooperación descentralizada, de aquello que constituye su valor añadido o su aportación genuina, y que resulta por tanto una referencia obligada para la evaluación.

Debemos finalmente advertir que este trabajo se sitúa en un terreno fronterizo entre el ámbito de la evaluación y el del análisis de políticas, ya que en el mismo se abordan tanto aspectos técnicos y metodológicos referidos a la evaluación, como cuestiones subyacentes al diseño de las políticas, vinculadas a su soporte teórico. Por ello, consideramos que, de acuerdo con la distinción planteada por Maria Bustelo (1999), nos situamos en el área de la investigación evaluativa, como campo específicamente orientado a la investigación sobre evaluación. En nuestro caso, además, consideramos que la investigación sobre evaluación tiene una relación directa con el propio ejercicio evaluativo, planteándose este último como un test, un estudio de caso, en el que verificar las hipótesis de la investigación y la adecuación de las metodologías propuestas. En cualquier caso, se trata de una propuesta preliminar, cuyo objetivo principal es abrir un debate que consideramos imprescindible tras dos décadas de políticas de Cooperación Descentralizada en España.”

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Fuente:  dialnet.unirioja.es

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