Prestar atención rápida a las necesidades más acuciantes fue una de las principales recomendaciones del Informe sobre el desarrollo mundial 2011: Conflicto, seguridad y desarrollo (pdf).

“Con el análisis de la naturaleza, las causas y las consecuencias de los confl ictos violentos de la actualidad, así como de los éxitos y los fracasos en las respuestas que se han dado, este Informe sobre el desarrollo mundial procura profundizar el debate acerca de las medidas que se pueden adoptar para respaldar a las sociedades que se esfuerzan por evitar la violencia y el conflicto o lidiar con ellos. Algunos de los temas tratados en este informe escapan al mandato tradicional de desarrollo del Banco Mundial. Esto refleja el creciente consenso internacional respecto de que, tanto para abordar los conflictos violentos como para promover el desarrollo económico, se debe comprender más acabadamente la estrecha relación entre política, seguridad y desarrollo. Al analizar esta área, el Banco Mundial no pretende exceder el mandato básico establecido en su Convenio Constitutivo, sino más bien incrementar la eficacia de las iniciativas de desarrollo que lleva adelante en sitios afectados por violencia en gran escala.

El presente Informe sobre el desarrollo mundial 2011 (IDM) se pregunta qué impulsa los riesgos de violencia, por qué ha sido tan difícil la prevención de los confl ictos y la recuperación posterior y qué pueden hacer los dirigentes nacionales y sus asociados en el desarrollo, la seguridad y la diplomacia para ayudar a restaurar una vía estable hacia el desarrollo en las zonas desgarradas por la violencia y más frágiles del mundo. El mensaje central del informe es que, para acabar con los ciclos de violencia, es imprescindible reforzar las instituciones y los sistemas de gobierno legítimos de manera que se pueda garantizar la seguridad ciudadana, la justicia y el empleo.
El restablecimiento de la confianza y la transformación de las instituciones que se ocupan de la seguridad, la justicia y la economía pueden lograrse en una generación, incluso en los países que han sufrido graves confl ictos. Pero para ello se requiere un liderazgo nacional decidido y un sistema internacional “reconvertido” para hacer frente a los riesgos del siglo XXI: reorientación de la asistencia a fin de prevenir la violencia criminal y política, reforma de los procedimientos de los organismos internacionales, respuesta de alcance regional y renovación de los esfuerzos de cooperación entre los países de ingreso bajo, mediano y alto. En el informe se presenta un planteamiento en varios niveles para una intervención mundial eficaz, con funciones de alcance local, nacional, regional e internacional.”

Fuente:  Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial

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