Ensayo reimpreso del Informe Anual 2003 – 2004 del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, IFPRI.

Por Joachim von Braun, M. S. Swaminathan y Mark W. Rosegrant.

¿El desarrollo agrícola y rural sostenible será fundamental para el progreso de la amplia selección de indicadores económicos y sociales que enfatizan los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), definidos por Naciones Unidas? ¿Cuáles son los caminos que enlazan —directa o indirectamente— la agricultura, la seguridad alimentaria y nutricional y los ODM, y cómo se pueden reforzar estos enlaces favorables?

Formular principios basados en la agricultura y en la seguridad alimentaria y nutricional
La estrategia más eficaz para hacer adelantos constantes y sostenibles en los Objetivos de Desarrollo del Milenio es tratar todos los objetivos de forma integrada. Sin embargo, para lograr el éxito sobre el terreno, se necesita un paquete de tecnologías y servicios bien definidos para cada objetivo. El Task Force on Hunger (ente de asesoramiento en lo concerniente al logro del objetivo de reducir el hambre a la mitad para 2015) está proveyendo orientación adecuada para elaborar estos paquetes en caso de hambruna.

Esta labor es de especial relevancia, puesto que si cada objetivo se persigue de manera separada, sin tomar en cuenta su vínculo con los demás objetivos, el complejo proceso del desarrollo humano y económico se reduce a una serie de intervenciones fragmentadas, contradictorias e insostenibles. En consecuencia, lo más indicado es un enfoque global y armonioso de desarrollo.

En vista de que la mayoría de la gente pobre vive en pueblos pequeños o depende de la agricultura, y que en las naciones más pobres la agricultura prepara el terreno para el desarrollo económico, el desarrollo agrícola y rural será fundamental para el progreso de la amplia selección de indicadores económicos y sociales que enfatizan los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

En la lucha por alcanzar los ODM, la meta final debe ser eliminar el hambre, la pobreza y la malnutrición materna e infantil. En este sentido, debe prestarse especial atención a prevenir la subnutrición y malnutrición fetal que trae consigo un bajo peso al nacer, perjudica la salud, reduce la habilidad cognitiva y priva a las naciones de adultos sanos y productivos. La deficiencia de micronutrientes es parte de estos problemas mayores y devastadores del “hambre”.

Poner énfasis en personas sanas y productivas implica que no se debe atender únicamente la seguridad alimentaria a un nivel puramente global, sino que se debe también atender la seguridad nutricional (acceso económico, físico, social y ambiental tanto a una dieta balanceada como al agua potable limpia), a nivel individual para niños, mujeres y hombres.  Por lo tanto, nuestra interpretación de los ODM debe modificarse, con el objetivo de promover la disminución del número absoluto de personas en diversos países que no viven en condiciones adecuadas, más que una reducción en proporciones globales. Como ejemplo, cabe citar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, el cual está dirigido a la reducción del número absoluto —no la proporción— de individuos que padecen hambre.

A pesar de las limitaciones arriba expuestas para enmarcar la tarea a enfrentar, los ODM pueden emplearse para establecer una poderosa agenda para los países en desarrollo y la comunidad internacional, dado que ofrecen una guía para planificar e implementar una amplia gama de esfuerzos de desarrollo […] “

Fuente: InterCambio. Año 11 Número 120, Abril 2011

Es producido por Rimisp y publicado en conjunto por el Grupo Chorlaví

Anuncios